martes, 16 de febrero de 2010

Madame Hipocrecía.

De un tiempo hasta aquí,
el invierno se ha cambiado.
las lágrimas como el mar,
hacen surcos
como la cal.
Este verano glacial
que no disfruté,
que no compartí.
cuando el mentir
no engendra un engaño.
se puede hasta dormir
en los bares, en los baños,
con el fin de aplacar
las quejas hormonales
en las miradas de un extraño.
ya no me doy cuenta
si el infierno espera por mí
o es el cielo este sótano
de cerveza y cigarrillos mentolados .
No disfruto si no estás
pero te cambio por otros
para poder encontrar
lo que no tienes en ninguno
de los demás...
con la promesa
de no repetir,
el juramento
de no transiguir,
de no perdonar
no alcanza para evitar
que al fin y al cabo, al final
mi juventud se irá
de juerga con todos.








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