domingo, 18 de abril de 2010

Hastío gris de una esperanza

Le he esperado tanto, que cuando llegue quizás no sepa que decirle, por lo mucho que ya he hablado, talvez esté acostumbrada a mi misma que no lo acepte ni lo necesite a mi lado. Esté tan vacía que no tenga que darle. Puede que me haya ilusionado tanto y ya no pueda soñar con sus manos, ni besárle. Quizás me haya caído tantas veces que no quiera levantarme; Haya perdido las fuerzas para tratar de surgir de nuevo y sólo pueda conformarme; haya llorado todas mis lágrimas, haya pasado tantas noches en vigilia que cuando llegue, esté dormida y cansada.
Talvez llegue, pero cuando llegue, mis manos estén frías y no lo pueda acariciar. Mis párpados caídos y no lo pueda mirar. Se me haya cansado la piel con las pasadas estaciones y esté acostumbrada a mi soledad.
Puede que cuando esté aquí, cuando llegue, no podré llorar, no podré sentir. Habré muerto tantas veces, que no me interese vivir. No sabré si agradecérselo, no sabré que hacer con ese sentimiento ya tan perdido para mi.
Puede que cuando vea su llegada, haya dado tanto ¡tanto! que esté descansándo mi alma.. entonces, cuando venga, quizás entonces... le pediré mejor que se vaya.




1 comentario:

  1. Hola,
    Me encanta tu poesía! Exuda sentimiento y entrega un motivo sin perderse en la metáfora. Francamente envidio ese don de la expresión...

    Estoy muy feliz de haberte conocido pero más contento aún de ni siquiera conocerte todavía.

    @lfleiva

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