sábado, 1 de mayo de 2010

Terruño

Ve el camino al horizonte,
sin sol al despertar.
Lleva en su alma el monte,
y en sus ojos el maizal.

Mente abierta, piel Marchita,
¡mucha tierra que sembrar!
Pasos firmes por la milpa,
trabajar sin descansar.

Silvído perenne en el árbol,
que el viento hace, al pasar.
mudo, descalzo, encorvado,
y el sol que empieza a quemar.

Doblarse la vida
macheteándo la maleza;
ha pasado así sus días
desde que tiene consciencia.

¡ Oh, campos inmensos!
tierra de no acabar!
el sol y la lluvia al tiempo
en la milpa o el frijolar.

En la troja , la noche llega ya,
y en la estera a dormir.
Mañana, más montaña que partir
y más sangre que sudar.

¡Eterno destino de alma serena!
¡ trabaja campesino, una tierra ajena!

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