miércoles, 27 de octubre de 2010

Centauros Asesinos

Dejé de creer que venían en paz
mucho después de iniciados sus ritos...
porque los vimos como dioses
mitad hombre, mitad caballo.
Hombres blancos de tierras lejanas
en medio del mar, como apariciones.
Se llevaron el oro y robaron la plata,
burlándose de nuestro idioma
en lenguas extrañas;
De rodillas debíamos hablarles,
sin mirarlos a los ojos, con la frente baja..
Trabajábamos las tierras antes nuestras
como bestias de carga.
Tenía un esposo y tres hijos
calcinados están en la aldea incendiada.
Ellos me buscan por la montaña...
la herida los traerá a esta cueva
más no entenderán,
pues dibujos de sangre es mi historia narrada.
Antes de morir les pido
recuerden, ellos probaron
en nuestra carne
el filo de sus espadas.
No olviden nunca,
aun si ellos lo cuentan con otras palabras.
Si lo olvidan en indiferencia,
si nada cambia por nuestra causa,
la sangre de estos indígenas
que la tierra clama,
sea cobrada sobre tus hijos
que pagarán masacre y matanza...


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