jueves, 9 de julio de 2009

Llueve

Esa mañana, recuerdo:
la lluvia aplacaba
sus palabras tan frías,
perderme en ella
sin escuchar lo que decía.
los árboles tomaban su crueldad
y la volvían semilla.
una hormiga en su naufragio
luchaba por mi vida.
una libelula erránte
señalaba la salida.
más acá, la figura cansada
que el tevisor difumina.
una bata en la cama dormida.
mejor el afuera:
el viento que azotaba
las flores suicidas,
la lluvia marcillaba
de paso y en caída.
así me sentí yo
después de su huida,
como una margarita inerte
bajo el peso de la vida.

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